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renata flores rivera/ andina

Renata Flores, una artista quechua del siglo XXI

Se siente orgullosa de su cultura milenaria y mediante la música y el arte enaltece la identidad peruana.

Impulsa la campaña Recuperemos Vilcashuamán

Publicado: 2022-08-10

Renata Flores Rivera reconoció en la escuela su origen quechua y cuán importante es hablar la lengua ancestral, que de niña no se la habían enseñado. Es cantante y a los 14 años viralizó en internet una canción de Michael Jackson que interpretó en quechua. Hoy es embajadora del idioma de los incas y de nuestra diversidad cultural mediante la música.

Fue en el complejo arqueológico Vilcashuamán donde Renata Flores Rivera se dio cuenta de que formaba parte de una historia, de una cultura que ante sus ojos se estaba perdiendo, a pesar de sus saberes y logros en el pasado. Lo visitaba de niña con su familia y sus compañeros de escuela, también.

No había turismo, afirma, pero apreciaba los sentimientos que despertaba en ella cada vez que iba. “Se convirtió en mi lugar favorito, y a pesar de que a veces sentía tristeza al ver la pobreza de los alrededores, era como un cuento de hadas para mí imaginar al inca sentado con su coya sobre el ushnu (pirámide), observando todo Vilcashuamán”, cuenta.

Llegó a visitarlo solita algunas veces, tal vez para encontrar respuestas a sus preguntas de tierna adolescente: quién soy, cuáles son mis orígenes. Su abuela materna, Adalberta Canchanya, profesora de una escuela rural en Ayacucho, le conversaba en quechua, pero a la pequeña Renata, natural de Huamanga, le daba vergüenza hablarlo y no lo aprendió, confiesa.

Vilcashuamán le dio esa identidad que buscaba, le dio sentido y explica lo que ella es ahora: una persona con raíces quechuas convencida de que por medio de la música puede persuadir a los jóvenes que hay miles de razones para sentir orgullo de sus orígenes y de su lengua materna.

Convicciones

A sus 21 años, Renata tiene una carrera artística que se va consolidando por su profesionalismo y originalidad. Ella ha sido capaz de combinar la música andina con otras melodías, como el pop, rap, k-pop, y otras contemporáneas, a este mestizaje suma su interpretación en quechua, por lo que su propuesta va ganando más adeptos.

“Hay mucha gente que todavía cree que la cultura quechua es símbolo de pobreza e ignorancia, pero los tiempos ya cambiaron, ahora hay jóvenes interesados en su pasado, en saber por qué en Ayacucho hay tantas iglesias y tantos complejos arqueológicos. Tenemos mucha historia por descubrir todavía, muchos saberes ancestrales que no podemos seguir perdiendo”.

Esta joven cantante y compositora reconoce que su trabajo es resultado de un esfuerzo colectivo: de productores musicales, músicos, diseñadores, profesionales de las ciencias sociales; en fin, un equipo que forma parte de la academia de música Formas y Sonidos, la asociación cultural Surka y grupos con los que comparte la visión de revalorar lo andino, la Pachamama, el ambiente y acabar con todo tipo de discriminación.

Estos últimos siete años de su vida han sido de crecimiento y maduración, personal y artística. Desde que se hizo conocida por el videoclip que grabó en quechua de la canción de Michael Jackson, “The way you make me feel”, que más de dos millones de personas han visto en Youtube desde que se lanzó en julio del 2015, pasando por interpretar su primera composición en quechua, Qawachkanchik chay Killallata (Mirando la luna) y la producción de su miniálbum, Pachamama, que saldrá dentro de poco, Renata ha fortalecido su compromiso social.

Ella sueña con llegar, por medio de sus canciones, a los corazones de niños y niñas para acercarlos al quechua, y a la conciencia de los adultos para alejarlos de la vergüenza y miedo por hablarlo. Su mamá y abuela le contaron que en la época del terrorismo en Ayacucho no lo hablaban por temor.

“Desde que empecé a cantar siento que me he liberado, pero también que se está liberando una generación”.



Escrito por

Susana Mendoza Sheen

Revelar la existencia de servidores públicos con vocación de servicio, es una forma de conjurar la desconfianza que se tiene del Estado.


Publicado en

La peor de todas

Un blog de Susana Mendoza