la mafia no descansa

“Con pequeñas acciones se puede proteger el planeta”

Historias de servidores públicos que tienen la roja y blanca en el pecho

Susana Mendoza Sheen

Publicado: 2019-10-11

Verónica Alegría Llanos es una servidora pública milenial. Tiene bajo su responsabilidad la única biblioteca del Perú especializada en el ambiente que cuenta con un espacio creado solo para que niñas y niños inspiren su conciencia en ese tema. Ese lugar es la Biblioteca Ambiental del Ministerio del Ambiente (BIAM). 

Sus libros de cabecera cuando apenas tenía cuatro años fueron los fascículos del Libro gordo de Petete, cada uno de los cuales incluía entretenimiento e historietas de personajes de la literatura que Verónica  coleccionaba con pasión. Su interés por la lectura se transformó en su forma de vivir y en un compromiso con el planeta.

Ella trabaja desde marzo del 2011 en la Biblioteca Ambiental del Ministerio del Ambiente (BIAM). Llegó allí tras la convocatoria que hizo la institución para incluir en su personal una bibliotecóloga con especialidad en tecnologías de la información para laborar en el centro de documentación, como se le llamaba.

Pasó la prueba de rigor y se incorporó al equipo. No sospechó que su amor por los animales durante su niñez y adolescencia se activaría al ocupar ese puesto, pues lo que empezó como una labor puramente técnica fue incluyendo servicios de atención a usuarios que le permitió conocer el mundo del cambio climático, los recursos hídricos y la diversidad biológica.

Hoy Verónica, o Verito, como le dicen de cariño sus compañeras de trabajo, es responsable del centro de documentación del Minam, y tiene a cargo los servicios de biblioteca ambiental y el repositorio digital que contiene lo que la institución ha producido sobre el tema mediante investigaciones, videos, impresos, afiches, trípticos, entre otros.

“No tenía conciencia ambiental, pero poco a poco me fui involucrando y tomando conciencia de la necesidad de transmitir toda esa información y conocimiento a la población para que empiece a cuidar el planeta”, recuerda.

Abriendo puertas

Esta servidora pública milenial entendió rápidamente que el centro de documentación que conoció, diseñado solo para atender a académicos, tenía que abrir sus puertas a la ciudadanía, a chicos y grandes, a padres de familias con sus hijos, a maestros y escolares.

Entre el 2013-2014 se iniciaron los primeros cambios para que se convirtiera en biblioteca. Recientemente se incluyó un espacio para niñas y niños gracias a una iniciativa de ella. Seguramente las visitas a la Biblioteca Nacional acompañada por su mamá durante sus años escolares dejaron recuerdos que la iluminaron.

Su tío Hugo, hermano de su abuela, le enseñó a descubrir los tesoros de la literatura en cuentos, novelas e historietas. Fue bibliotecólogo. Por eso Verito sintió que era necesario crear en la biblioteca ambiental un lugar para los locos bajitos. “El cambio de mentalidad empieza con los niños”, dice.

Verónica, cuyo sueño es crear una red de bibliotecas ambientales para reforzar el cuidado del medioambiente, cuenta que custodia la bibliografía que se produce en el Perú y en el mundo sobre cambio climático, conflictos ambientales, diversidad biológica, áreas naturales protegidas, recursos genéticos y transgénicos porque le apasiona informar a la ciudadanía.

“Quiero que tomen conciencia de que con pequeñas acciones pueden proteger el planeta, por eso hemos afianzado lazos con escuelas, colegios profesionales y otras bibliotecas. Soy una servidora pública comprometida con brindar información para desarrollar políticas públicas”.

Fotografía: Agencia de Noticias Andina.


Escrito por

Susana Mendoza

En estos tiempos del Perú, ya es necesario contar historias de personas que trabajan en la administración pública con honestidad.


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La peor de todas

Un blog de Susana Mendoza